El enigma de Chichén Itzá: el equinoccio

No hay ESPECTÁCULO en la PENÍNSULA DE YUCATÁN como el equinoccio en CHICHÉN ITZÁ, la sabiduría y tecnología Maya se develan con esplendor para marcar el cambio de estación, cada año el sol dibuja sobre El Castillo de Chichen Itzá una serpiente de luz.

Descubre por qué la COSMOVISIÓN MAYA relacionada a este ACONTECIMIENTO NATURAL es un reflejo de su brillantez como cultura.

El equinoccio

Un equinoccio es el momento del año en que el Sol forma un eje perpendicular con el ecuador y en que la duración del día es igual a la de la noche en toda la Tierra. Coincide con el cambio de estación ya que es cuando oficialmente da inicio la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el hemisferio sur.

Este fenómeno ocurre dos veces al año; el equinoccio de otoño: que se produce entre el 22 y 23 de septiembre y el Equinoccio de primavera (o equinoccio vernal) que se produce entre el 20 y 21 de marzo.

El espectáculo de la serpiente emplumada

En la Cultura Maya este era un fenómeno que, entre otras cosas, significaba el cultivo de la siembra, la cual recogían con la llegada del equinoccio de otoño. Pero hoy, este suceso nos recuerda los conocimientos avanzados que tenían los Mayas en astronomía, arquitectura y matemáticas.

En Chichén Itzá, uno de los sitios arqueológicos más significativos del país y una de las 7 Maravillas del Mundo, “El Castillo” (edificación dedicada a Kukulcán o Quetzalcóatl) es escenario de un espectáculo mágico, digno de ser experimentado en vivo.

En cada equinoccio, el sol de la tarde, momentos antes de la puesta del atardecer, delinea una serpiente arrastrándose lentamente hacia abajo por la alfarda poniente de la escalinata norte, siete triángulos investidos de luz descienden hasta la base de la escalinata, donde la cabeza de piedra que representa a Kukulcán se ilumina, una ilusión visual escalofriante.

El dibujo de luz se descubrió a raíz de la restauración del templo en 1927; antes de la intervención de ese año, “El Castillo” estaba cubierto por la selva. El primero en avistar la aparición de la serpiente sobre la escalinata fue Jean-Jacques Rivard, en 1969. El efecto no es una coincidencia, es un diseño intencional que se replica en otras pirámides de Yucatán, aunque en ninguna como en Chichen Itzá.

Simbólicamente, la serpiente emplumada une cielo, tierra e inframundo; el día y la noche. También se creía que esta deidad era la que había regalado a los hombres el calendario, por ello su estrecha relación simbólica con el estudio del tiempo y el cielo, en el mundo maya.

La pirámide construida como un calendario maya

Durante 45 minutos, la luz se desliza hacia la base de “El Castillo”, a través de sus 365 escalones, los cuales representan los días del año y el inicio de una nueva era. Este tipo de edificios ceremoniales fueron construidos con el propósito de escenificar la cosmogonía maya y su estudio del movimiento de los astros. Ser testigo de este momento en que siglos de historia se hilan es como pararse en la frontera del tiempo, la historia y mirar íntimamente el mundo maya. No pierdas la oportunidad de cruzar este momento único y escalofriante.

¡Reserva tu espacio con nosotros y ven a llenarte de energías en este equinoccio de otoño!